lunes, 9 de febrero de 2026

Diseño emocional: ¿sensación o producto?

 ¿Es posible aprender diseño emocional más allá de la teoría?

El viernes pasado tuve la oportunidad de presentar mi unidad didáctica “Diseño emocional: ¿sensación o producto?”, una propuesta creada en el marco del Máster en Formación del Profesorado y diseñada para el módulo Diseño y Elaboración de Material de Comunicación del Ciclo Formativo de Grado Superior en Marketing y Publicidad.

La presentación giró en torno a una idea que atraviesa toda la unidad: las marcas ya no compiten solo por lo que venden, sino por lo que hacen sentir. Y, por tanto, aprender diseño gráfico hoy implica aprender a comunicar emociones.

La propuesta sitúa al alumnado ante un reto muy concreto: diseñar una pieza visual capaz de transmitir una emoción específica, justificando cada decisión desde la psicología del color, la tipografía, la composición y la comunicación persuasiva.

A lo largo de cinco sesiones, el alumnado pasa de analizar marcas reales a crear su propio diseño siguiendo un briefing profesional, igual que en una agencia de comunicación.


Durante la presentación expliqué cómo la unidad combina metodologías activas como:

  • Aprendizaje Basado en Retos

  • Aprendizaje Basado en Tareas

  • Práctica guiada y modelado

  • Trabajo cooperativo

  • Reflexión crítica y autoevaluación

El objetivo es claro: que el alumnado aprenda haciendo, experimentando con color, tipografía y composición, y entendiendo que cada decisión visual tiene un impacto emocional directo.

A través de actividades como analizar piezas sin logotipo, comparar marcas con el mismo producto o transformar una identidad solo cambiando la paleta cromática, los estudiantes desarrollan competencias clave:

  • Interpretar emociones en materiales visuales

  • Seleccionar recursos gráficos coherentes con un target

  • Diseñar con intención y estrategia

  • Justificar decisiones como profesionales del marketing

  • Comunicar su propuesta en un pitch final

El diseño deja de ser “bonito o feo” para convertirse en mensaje, emoción y posicionamiento.

A lo largo de la unidad, el alumnado descubre que diseñar no es decorar, sino interpretar emociones y traducirlas en decisiones visuales conscientes. Analizar piezas sin logotipo, comparar marcas con un mismo producto o transformar identidades solo cambiando la paleta cromática les permite comprender cómo el diseño comunica sensaciones, targets y posicionamientos de manera directa.

Este proceso se refuerza con una evaluación por evidencias que pone el foco en el diseño final, el pitch profesional, la observación del proceso y la autoevaluación emocional. Así, no solo se valora el resultado, sino la evolución del estudiante, su capacidad de análisis y su dominio del lenguaje visual.

Además, la unidad integra contenidos de ciberseguridad y sostenibilidad, recordando que diseñar hoy implica también actuar con responsabilidad: usar imágenes con licencia, proteger datos en moodboards, trabajar con buenas prácticas digitales y gestionar archivos de forma segura.




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