¿Es posible aprender diseño emocional más allá de la teoría?
El viernes pasado tuve la oportunidad de presentar mi unidad didáctica “Diseño emocional: ¿sensación o producto?”, una propuesta creada en el marco del Máster en Formación del Profesorado y diseñada para el módulo Diseño y Elaboración de Material de Comunicación del Ciclo Formativo de Grado Superior en Marketing y Publicidad.
La propuesta sitúa al alumnado ante un reto muy concreto: diseñar una pieza visual capaz de transmitir una emoción específica, justificando cada decisión desde la psicología del color, la tipografía, la composición y la comunicación persuasiva.
A lo largo de cinco sesiones, el alumnado pasa de analizar marcas reales a crear su propio diseño siguiendo un briefing profesional, igual que en una agencia de comunicación.
Durante la presentación expliqué cómo la unidad combina metodologías activas como:
Aprendizaje Basado en Retos
Aprendizaje Basado en Tareas
Práctica guiada y modelado
Trabajo cooperativo
Reflexión crítica y autoevaluación
El objetivo es claro: que el alumnado aprenda haciendo, experimentando con color, tipografía y composición, y entendiendo que cada decisión visual tiene un impacto emocional directo.
A través de actividades como analizar piezas sin logotipo, comparar marcas con el mismo producto o transformar una identidad solo cambiando la paleta cromática, los estudiantes desarrollan competencias clave:
Interpretar emociones en materiales visuales
Seleccionar recursos gráficos coherentes con un target
Diseñar con intención y estrategia
Justificar decisiones como profesionales del marketing
Comunicar su propuesta en un pitch final
El diseño deja de ser “bonito o feo” para convertirse en mensaje, emoción y posicionamiento.
A lo largo de la unidad, el alumnado descubre que diseñar no es decorar, sino interpretar emociones y traducirlas en decisiones visuales conscientes. Analizar piezas sin logotipo, comparar marcas con un mismo producto o transformar identidades solo cambiando la paleta cromática les permite comprender cómo el diseño comunica sensaciones, targets y posicionamientos de manera directa.
Este proceso se refuerza con una evaluación por evidencias que pone el foco en el diseño final, el pitch profesional, la observación del proceso y la autoevaluación emocional. Así, no solo se valora el resultado, sino la evolución del estudiante, su capacidad de análisis y su dominio del lenguaje visual.
Además, la unidad integra contenidos de ciberseguridad y sostenibilidad, recordando que diseñar hoy implica también actuar con responsabilidad: usar imágenes con licencia, proteger datos en moodboards, trabajar con buenas prácticas digitales y gestionar archivos de forma segura.



Muy bien
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